jueves, 26 de abril de 2012
MANIFESTACIONES EN COCHABAMBA TERRITORIOS URBANOS EN RESISTENCIA POR LA IX MARCHA INDÍGENA
MANIFESTACIONES EN COCHABAMBA
TERRITORIOS URBANOS EN RESISTENCIA POR LA IX MARCHA INDÍGENA
Miércoles 25/04/2012
miércoles, 25 de abril de 2012
A 7 MESES DE LA PEPRESIÓN A LA VIII MARCHA INDÍGENA EN CHAPARINA
A 7 MESES DE LA PEPRESIÓN A LA VIII MARCHA INDÍGENA EN CHAPARINA
NI OLVIDO, NI PERDÓN
Documental
INTERVENCIÓN, AGRESIÓN Y SECUESTRO
TERRITORIOS EN RESISTENCIA
martes, 24 de abril de 2012
Presentación Documental
Presentación del documental:
XXX ENCUENTRO DE CORREGIDORES DEL TIPNIS
Ante la imposición estatal de megaproyectos pro transnacionales, los pueblos indígenas manifiestan su voz, digna, sabia y rebelde.
MIÉRCOLES 25 DE ABRIL
19:30 PLAZA 14 DE SEPTIEMBRE
COCHABAMBA
jueves, 19 de abril de 2012
domingo, 15 de abril de 2012
El MAS “desarticula desde adentro” al movimiento indígena del TIPNIS
Redacción Bolpress
El gobierno de Evo Morales logró cooptar al secretario ejecutivo de la Central de Pueblos Indígenas del Beni (CPIB) y a los dirigentes de dos de las tres subcentrales del TIPNIS para que desarticulen “desde adentro” la IX marcha indígena y lideren la campaña por el “Sí” a la construcción de la vía Villa Tunari-San Ignacio de Moxos en el referéndum carretero del 15 de abril. Esos son los objetivos principales de la “estrategia” diseñada por el Ejecutivo, a la que tuvo acceso Bolpress.
Fuentes confiables entregaron a este medio de comunicación la “Estrategia para desarticular la oposición a la carretera”, aparentemente redactada por los estrategas políticos del oficialismo. El documento de cuatro páginas comienza con una evaluación autocrítica:
“Primero hay que reconocer que la derecha ha hecho un excelente trabajo hasta la fecha para posicionar la oposición a la carretera; decimos la derecha porque ellos aprovechan nuestros errores para dañar la imagen del gobierno, respaldando a cualquier organización que tenga alguna diferencia con el gobierno, y se convierten en los encargados de financiar y articular las estrategias de estos movimientos; algunos ejemplos son la marcha indígena, los discapacitados, los médicos y otros”, evalúa el documento.
Los operadores del Ejecutivo subrayan que “los errores de nuestras autoridades y los desaciertos de nuestro gobierno activaron varios conflictos, y uno de ellos es la marcha indígena en contra de la carretera”.
Admiten que “existe una oposición cerrada a la carretera por parte de muchas comunidades, aunque también ya hay muchas voces a favor de la ley de la consulta… Muchos (indígenas) aceptan ser consultados (para dirimir el conflicto), pero esto no quiere decir que estén a favor de la carretera”.
La estrategia del gobierno
El documento describe con lujo de detalles las características y los fines del plan oficialista. Son tres los objetivos principales de la estrategia: 1. Desarticular completamente la oposición a la carretera por medio del TIPNIS; 2. Desbaratar la novena marcha, y 3. Lograr la participación de las comunidades en el referéndum programado para el 15 de abril.
Para lograr esos objetivos, los estrategas recomiendan trabajar en tres escenarios: 1. En las comunidades de los “verdaderos vivientes” del TIPNIS, 2. En las dirigencias locales y departamentales, y 3. En las dirigencias nacionales, la prensa y los protectores del medio ambiente.
Para que la estrategia funcione, los órganos de inteligencia del masismo afirman que es imprescindible fracturar a las dirigencias y dividir a las comunidades del TIPNIS en tres grupos.
Tres subcentrales agrupan a las 66 comunidades que habitan en el Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure: la Subcentral TIPNIS afiliada a la Central de Pueblos Étnicos Moxeños del Beni (CPMB), la Subcentral Sécure afiliada a la Central de Pueblos Indígenas del Beni (CPIB) y la Subcentral del Consejo Indígena del Sur (Conisur) también afiliada a la CPIB.
Según la evaluación del gobierno, en el sector 1 (comunidades de Isinuta y Oromomo afiliadas a la CPIB) existen verdaderas poblaciones nómadas que solo hablan su dialecto, no conocen las ciudades y son totalmente orgánicas; mientras que las poblaciones del sector 2 (Sécure Alto afiliadas a la CPIB) están divididas.
En el sector 3 (Ichoa, afiliado a la CPMB), la mayoría de las comunidades son nuevas; se podría decir que casi todos son campesinos que viajan seguido a Trinidad donde estudian sus hijos y viven sus familiares. En este sector la gente habla castellano y el pedido de proyectos y servicios es generalizado, por lo que es más fácil la incursión de las brigadas del gobierno.
En ese escenario, el gobierno propone que la CPIB convoque a sus afiliados de todo el departamento a una reunión consultiva para definir posiciones sobre la IX marcha y la carretera, y buscar alternativas para el segundo tramo de la vía. ¿Por qué es necesaria la participación de dirigentes de todo el Beni? “Porque en la VIII marcha participaron (indígenas) de todo el departamento, de Riberalta, San Joaquín, Iviato y otros afiliados a la CPIB”, argumentan los operadores del MAS.
El plan consistiría en aislar a la Subcentral TIPNIS y “hacer que la CPIB trabaje en la desarticulación desde adentro, porque ellos de manera orgánica pueden llamar a todos sus dirigentes afiliados y realizar una consultiva interna, analizar la situación e inclusive postergar la marcha hasta que se concluya la consultiva”.
El plan ya está en marcha
Los operadores del gobierno ya están trabajando en el escenario 1, con incursiones y proyectos coordinados con los corregidores, pero son conscientes de que aún no logran desarticular la IX marcha. “Ojo, cualquier reunión de corregidores que no es convocada por sus organizaciones matrices no tiene valor para ellos y eso se mostrará a la prensa como una provocación a los pueblos”, advierten.
Ya se han tomado acciones en el escenario 2, “pero a ciencia cierta no se ha hecho nada, solo intenciones, cuando es el (escenario) más importante”. Sin embargo, “lo bueno de esto es que hoy tenemos de nuestro lado al dirigente que activó la marcha y a todo su directorio”, destacan los brigadistas del MAS, refiriéndose al secretario ejecutivo de la CPIB Pedro Bare.
La misión de Bare será visitar a sus afiliados para fijar una posición clara de la CPIB antes de la celebración de la reunión consultiva. El dirigente cooptado se limitará a repetir un libreto pre redactado:
En primer lugar, Bare explicará que la CPIB no ha podido realizar ninguna gestión a favor de los pueblos indígenas “por estar peleando con el gobierno”, y advertirá que “si nos seguimos peleando lo único que lograremos será que nos corten todo tipo de proyectos y no tendremos nada”.
En segundo lugar, el dirigente planteará a sus bases que “estamos siendo unos tontos útiles a Santa Cruz porque solo a ellos les interesa que la cartera no se construya porque con la carretera dejaremos de ser sus empleados y el Beni se desarrollará; por tanto estamos perjudicando a nuestro departamento”.
En tercer lugar, Bare propondrá conformar una comisión interinstitucional con pueblos indígenas, dirigencia nacional y organizaciones departamentales para dialogar con el gobierno, además de una comisión técnica de ingenieros civiles y otros expertos, encargada de buscar alternativas para el tramo 2 de la carretera.
Bare se encargará además de asegurar la participación del dirigente Fernando Vargas para que avale todo el trabajo de la comisión. Según el oficialismo, Vargas “no podría negarse a asistir a estos eventos que serán convocados de forma orgánica. Si lo hace, Bare lo presionará con algunos acontecimientos sucedidos en la octava marcha y la reunión de corregidores”.
¿Cuál sería el objetivo de dicha comisión? “Que se haga una visita al tramo alternativo que propone Bare de bordear el Isiboro, y la que propone el gobierno por el centro (del TIPNIS), este último con la consigna de factibilidad y no perjuicio a la naturaleza”, revelan los estrategas.
Anticipan que la propuesta de Bare será rechazada porque se comprobará en el terreno que la zona se encuentra bajo el agua en esta época del año, demostrando así a simple vista que es imposible construir una carretera por ese lugar. “Para ello el ingeniero que exponga este tema tendrá que estar preparado; otro ingeniero que daría su posición sería Iñaqui Chavarría, considerado un máster en este tema en Beni y un experto en construcción de carreteras”.
“Obviamente –agrega el documento del MAS– se visitará el otro tramo (propuesto por el gobierno) donde se mostrará la factibilidad (de la carretera), y cómo se logrará a través de leyes que se prohíban asentamientos en todo el tramo de la carretera”. Se propondrá una ley “tan drástica” como la ley antidroga 1008 que prohíba asentamientos de extraños y no así de los vivientes del lugar.
Posteriormente, la CPIB nuevamente convocará a sus bases para informarles de los resultados de la comisión, y allí saldrá “un resultado a favor de la carretera” y “todos irán a la consulta aprobando la construcción de la vía y eliminando la palabra intangible”.
Si el gobierno no logra desactivar la IX marcha…
Los operadores políticos del MAS reconocen que “en el escenario 3 no se ha hecho nada, por lo que se sigue activando la marcha, haciendo que la población boliviana e internacional apoye más la marcha. Los trabajos en el escenario 1 hacen que a nivel nacional la gente piense que se está violando sus derechos y (el apoyo) sigue creciendo”.
Recalcan que a la marcha no irán todos sino dos o tres representantes de cada comunidad; de ahí que “aunque logremos convencer a los indígenas de que no marchen, Vargas y la dirigencia nacional lograrán sacar por lo menos a unas 100 personas que marcharán a nombre de las comunidades. Ya en el camino no los podremos parar porque indígenas de otras regiones del país y del exterior engrosarán la marcha, la misma que ya no será por el territorio y la vida, sino se convertirá más por el medio ambiente internacional. De esta manera lograrán incluir a más gente de organizaciones nacionales e internacionales y el problema otra vez se saldrá de nuestras manos”.
A los estrategas del MAS les preocupa mucho la actitud de algunos burócratas del Ejecutivo, entre ellos Jerjes Mercado, quienes subestiman al dirigente Pedro Bare. “Por pensar de esta manera hemos causado el peor movimiento en contra de nuestro gobierno porque este dirigente está fortalecido, no por nada logró la marcha que nos hizo temblar. Por ello es necesario pensar antes de hablar”, recomiendan.
Insisten en que “esta campaña debe hacerse de manera muy sutil, como si fuera una decisión de ellos mismos (los indígenas) y no así lo que quieren hacer algunas autoridades, como por ejemplo lograr la firma de un documento que diga que no va la marcha y que aceptan proyectos u otras cosas. Con esto solo perderemos un aliado (Bare) porque sus bases lo cuestionarán por vendido, traicionero, lo echarán o expulsarán y perderemos la oportunidad que día a día que pasa se desvanece más, y el proyecto de marcha va tomando cuerpo”.
Además, la inteligencia masista sugiere que “ya que se los tiene (a los dirigentes cooptados) a medias tintas, una muestra de seriedad será darle al ejecutivo de la CPIB Pedro Bare la Dirección Indígena de la Gobernación de Beni, previo planteamiento de estrategias que parezcan que son originadas por él”.
Por otra parte, para “desarticular la marcha por completo, no a medias, es realmente importante en este escenario no dejar de lado a las mujeres indígenas líderes de la CEMIB, ya que éstas pueden jugar un rol decisivo en diferir el inicio de la novena marcha… (y) ya existen acercamientos con ellas”.
Al margen del trabajo de cooptación de la dirigencia, “como gobierno continuaremos trabajando en las comunidades con proyectos y todo tipo de eventos buscando cambiar la posición de las comunidades”. Lo ideal sería complementar lo que se está haciendo en el sector 3, es decir “hacer que los comunarios socialicen en las comunidades con el aditamento de que ellos pidan convertirse en gestores ante el gobierno, esto para lograr que acompañen a las comisiones de técnicos del gobierno en la segunda incursión interinstitucional a las comunidades…”.
Según los estrategas del MAS, “está bien ingresar a las comunidades con los propios indígenas, pero todavía no se está logrando convencerlos de lo que queremos debido a que se está descuidando los otros dos escenarios que aún no se los ha tomado en serio”.
martes, 13 de marzo de 2012
SE NOS FUE LA COMPAÑERA GUERRERA , EN EL DIA EN EL QUE BARTOLINA SISA Y TUPAK KATARI, COMANDARON EL PRIMER CERCO A LA CIUDAD COLONIAL DE LA PAZ......
| Domitila, una mujer de las minas |
"En 1975, cuando doña Domi [...], una mujer de las minas de Bolivia [...], viajó invitada a la Tribuna del Año Internacional de la Mujer, organizada por las Naciones Unidas [...], se supo la noticia de que su voz y figura destacaron en el magno evento, donde [...] explicó que la lucha de la mujer no era contra el hombre y que su liberación no sería posible al margen de la liberación socioeconómica, política y cultural de un pueblo. Doña Domi estaba convencida de que la lucha por la liberación consistía en cambiar el sistema capitalista por otro, donde los hombres y las mujeres tengan los mismos derechos a la vida, la educación y el trabajo. Y, aunque en el pasado fue perseguida, encarcelada y torturada, doña Domi se negó a callar y volvió a pedir la palabra para seguir hablando contra las injusticias sociales, con la misma convicción y el mismo coraje de siempre, ya que su testimonio personal es, por antonomasia, una gran lección de vida y de lucha." A doña Domi, como la llamaban cariñosamente los vecinos, la conocía desde siempre, desde cuando vivía en el distrito minero de Siglo XX y vendía salteñas en una canasta de mimbre, a poco de elaborarlas con la ayuda de sus pequeñas hijas, quienes mondaban las papas y arvejas antes de marcharse a la escuela. Por entonces no era ya palliri*, sino dirigente del Comité de Amas de Casa. Corrían los años 70 y el país atravesaba por una de las etapas más sombrías de su historia.En algunas ocasiones coincidimos en las manifestaciones de protesta contra la dictadura militar de Hugo Banzer Suárez y en las apoteósicas concentraciones en la Plaza del Minero, donde está el monumento de Federico Escóbar Zapata, el busto de César Lora y el edificio del Sindicato Mixto de Trabajadores Mineros de Siglo XX, desde cuyo balcón pronunciábamos discursos antiimperialistas; ella en representación de las amas de casa y el que firma esta crónica en representación de los estudiantes de secundaria de la provincia Bustillos y como presidente del Colegio 1ro. de Mayo. También recuerdo a su anciano padre, benemérito de la Guerra del Chaco y progenitor de seis hijas en su primer matrimonio. Don Ezequiel, jubilado de la empresa minera y preocupado siempre por la manutención del hogar, se dedicaba a recorrer por las calles de Llallagua, ofreciendo ropas de casa en casa. Lo interesante del caso es que, además de vender prendas de vestir, llevaba la palabra evangelizadora de Cristo hasta los hogares más humildes. Lo conocí un día que vino a ofrecernos pantalones guararapes. Mi madre lo hizo pasar al living y, luego de probarme algunos, compramos uno al contado y otro al fiado. Cuando le dije que el botapié de uno de los pantalones me quedaba demasiado largo, él se brindó a subirlo en un santiamén con sus divinas manos de sastre. Ese mismo día, ni bien se hubo marchado, con la amabilidad y el respecto que lo caracterizaban, le comenté a mi madre que don Ezequiel tenía la misma barbita que el viejo Trotsky. Mi madre esbozó una sonrisa y asintió con la cabeza. En 1975, cuando doña Domi viajó invitada a la Tribuna del Año Internacional de la Mujer, organizada por las Naciones Unidas y realizada en México, se supo la noticia de que su voz y figura destacaron en el magno evento, donde, en franca oposición a las reivindicaciones de las lesbianas, prostitutas y feministas de Occidente, explicó que la lucha de la mujer no era contra el hombre y que su liberación no sería posible al margen de la liberación socioeconómica, política y cultural de un pueblo. Doña Domi estaba convencida de que la lucha por la liberación consistía en cambiar el sistema capitalista por otro, donde los hombres y las mujeres tengan los mismos derechos a la vida, la educación y el trabajo. Dejó claro que la lucha por conquistar la libertad y la justicia social no era una lucha entre sexos, entre el macho y la hembra, sino una lucha de la pareja contra un sistema socioeconómico que oprime indistintamente al hombre y a la mujer. Por otro lado, disputándose los micrófonos con sus adversarias, dijo que en una sociedad dividida en clases no sólo había una diferencia entre la burguesía y el proletariado, sino también una diferencia entre las mismas mujeres; entre una académica y una empleada doméstica, entre la mujer de un magnate y la mujer de un minero, entre una que tiene todo y otra que no tiene nada. Así fue como las sonadas intervenciones de doña Domi, en su condición de esposa de trabajador minero, madre de siete hijos y dirigente del Comité de Amas de Casa, produjeron un fuerte impacto entre las feministas más recalcitrantes, debido a que sus palabras transmitían la sabiduría popular y todo lo que aprendió tanto en los sindicatos mineros como en las escuelas de la vida. No en vano la educadora y periodista brasileña Moema Viezzer, deslumbrada por el poder de la palabra oral de una mujer simple, que sabía simplificar las teorías más complejas en torno a la lucha de clases y la emancipación femenina, decidió seguirla hasta el campamento minero de Siglo XX, con el firme propósito de continuar escribiendo el libro “Si me permiten hablar... Testimonio de Domitila, una mujer de las minas de Bolivia”, que, a poco de ser publicado en México y traducido a varios idiomas, se convirtió en la obra más leída entre las feministas del más diverso pelaje.Los trabajadores mineros, en sus triunfos y en sus derrotas, contaban siempre con el apoyo incondicional de sus mujeres e hijos, quienes actuaron como sus aliados naturales de clase desde los albores del sindicalismo boliviano. Por eso mismo, volví a coincidir con doña Domi en el Congreso Nacional Minero de Corocoro, inaugurado el 1 de mayo de 1976; ocasión en la que planteó la necesidad de organizar una Federación Nacional de Amas de Casa, afiliada a la Central Obrera Boliviana (COB), mientras los trabajadores clamaban por sus justas demandas, exigiendo al gobierno el respeto del fuero sindical y la amnistía general. Semanas más tarde, derrotada la huelga minera en junio de 1976, y ocupada militarmente la población de Llallagua y Siglo XX, la encontré en el interior de la mina, donde los dirigentes nos refugiamos de la sañuda persecución que desató el gobierno. Doña Domi estaba en el último mes de embarazo y su vientre parecía un enorme puño de coraje. Sin embargo, por razones de salud, se decidió sacarla a un lugar seguro para que diera a luz en mejores condiciones. Después se supo que tuvo dos mellizos; una nació viva y el otro nació muerto, probablemente, afectado por los gases malignos de la mina, pues cuando lo sacaron de su vientre, el niño estaba casi en estado de descomposición. A principios de enero de 1978, cuando ya me encontraba exiliado en Suecia, su nombre volvió a saltar a prensa una vez que se incorporó a la huelga de hambre iniciada por cuatro mujeres mineras y sus catorce hijos en el Arzobispado de la ciudad de La Paz. La huelga, que estalló el 28 de diciembre de 1977, tenía el objetivo de exigir al gobierno la democratización del país, la reposición en sus trabajos de los obreros despedidos, el retiro de las tropas del ejército de los centros mineros y la amnistía irrestricta para los dirigentes políticos y sindicales. Se trataba de una lucha heroica y sin precedentes, ya que nadie se imaginaba que una huelga emprendida por Aurora de Lora, Nelly de Paniagua, Angélica de Flores y Luzmila de Pimentel pudiese tumbar a una dictadura militar, que estaba decidida a mantenerse en el poder por mucho tiempo. Pasaron los días y los acontecimientos históricos cambiaron de rumbo: las cuatro mujeres -respaldadas por los curas, obreros, estudiantes y campesinos que fueron sumándose a la huelga de hambre en diferentes puntos de la sede de gobierno, más las olas de protesta que crecieron como la espuma en el territorio nacional- doblaron la mano dura del general Hugo Banzer Suárez, quien cedió en sus posiciones y decidió convocar a elecciones generales para el 9 de julio de 1978. De este modo, una vez más, doña Domi y las valerosas mujeres mineras demostraron al mundo que una chispa en el polvorín puede provocar una enorme explosión social y que no existen dictaduras que puedan contra la voluntad popular.
En Suecia, al margen del derecho a la reunificación familiar que le permitió reunirse con sus hijos, constató que las mujeres latinoamericanas se rebelaron contra su pasado de servidumbre y sumisión, amparadas por las leyes que defendían sus derechos más elementales, en igualdad de condiciones con el hombre. Estaba, acaso sin saberlo, en una nación que había superado las desigualdades de género y derribado los pilares de la sociedad patriarcal. La emancipación de la mujer pasó del sueño a la realidad y el decantado feminismo de los años 60, a diferencia del chauvinismo machista, se transformó en una de las fuerzas decisivas en el seno de izquierda sueca, que combinaba la lectura de los clásicos del marxismo con las obras de Alexandra Kollontai, Simone de Beauvoir, Alva Myrdal y otras luchadoras que poseían una inteligencia capaz de desarmar a cualquiera. Doña Domi comprendió rápidamente que las suecas, a pesar del consumismo y la falta de calor humano, habían conquistado ya varios de sus derechos desde principios del siglo XX. En 1919 se les concedió el derecho a voto y años después el derecho al divorcio, en 1938 se legalizó el uso de los anticonceptivos, en 1939 se promulgó una ley que prescribía que las mujeres no podían perder su trabajo debido al embarazo, parto o matrimonio. En 1947 se tuvo a la primera mujer en el gobierno y en 1974 se estableció la normativa de que ambos padres tenían derecho a un total de 390 días para cuidar a sus hijos, recibiendo el 80 % del salario. Más todavía, en 1975 se legalizó el derecho al aborto sin costo para todas las mujeres y en los años 80 entró en vigor la primera ley contra la discriminación por razones de género en el sistema educativo y en el ámbito laboral, además de que la mujer ya no tenía la necesidad de elegir entre su familia y la carrera profesional, gracias a un amplio sistema de seguro social y asistencia infantil. Así fue como doña Domi, sin perder las perspectivas de que otro mundo era posible, aprendió la lección de que si en este país pudieron conquistase las reivindicaciones femeninas pasito a paso, ¿por qué no iba a ser posible lograr lo mismo en otros países, donde las mujeres desean convertir sus pesadillas en sueños y sus sueños en realidad? Con esta pregunta y su nueva experiencia de vida, que le permitió vislumbrar que tanto las mujeres como los hombres pueden gozan de los mismos los derechos y las mismas responsabilidades, empezó a planificar su retorno a Bolivia tras la recuperación de la democracia. Dejó a sus hijos en Suecia y acudió al llamado de la Pachamama, para seguir luchando por un futuro más digno que el presente. Eso sí, esta vez más convencida de que para lograr la liberación de la mujer no sólo hacía falta cambiar las infraestructuras socioeconómicas de un país, sino también las normativas de la convivencia ciudadana y la mentalidad de la gente. Y, aunque en el pasado fue perseguida, encarcelada y torturada, doña Domi se negó a callar y volvió a pedir la palabra para seguir hablando contra las injusticias sociales, con la misma convicción y el mismo coraje de siempre, ya que su testimonio personal es, por antonomasia, una gran lección de vida y de lucha. Si no me lo creen, los invito a leer: “Si me permiten hablar…”, de Moema Viezzer; y “¡Aquí también, Domitila”, de David Acebey; dos libros que sintetizan lo mejor de doña Domi, una indomable mujer de las minas. * Palliri: Trabajadora que, a golpes de martillo, tritura y escoge el mineral de las rocas. |
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A doña Domi, como la llamaban cariñosamente los vecinos, la conocía desde siempre, desde cuando vivía en el distrito minero de Siglo XX y vendía salteñas en una canasta de mimbre, a poco de elaborarlas con la ayuda de sus pequeñas hijas, quienes mondaban las papas y arvejas antes de marcharse a la escuela. Por entonces no era ya palliri*, sino dirigente del Comité de Amas de Casa. Corrían los años 70 y el país atravesaba por una de las etapas más sombrías de su historia.
Por otro lado, disputándose los micrófonos con sus adversarias, dijo que en una sociedad dividida en clases no sólo había una diferencia entre la burguesía y el proletariado, sino también una diferencia entre las mismas mujeres; entre una académica y una empleada doméstica, entre la mujer de un magnate y la mujer de un minero, entre una que tiene todo y otra que no tiene nada. Así fue como las sonadas intervenciones de doña Domi, en su condición de esposa de trabajador minero, madre de siete hijos y dirigente del Comité de Amas de Casa, produjeron un fuerte impacto entre las feministas más recalcitrantes, debido a que sus palabras transmitían la sabiduría popular y todo lo que aprendió tanto en los sindicatos mineros como en las escuelas de la vida. No en vano la educadora y periodista brasileña Moema Viezzer, deslumbrada por el poder de la palabra oral de una mujer simple, que sabía simplificar las teorías más complejas en torno a la lucha de clases y la emancipación femenina, decidió seguirla hasta el campamento minero de Siglo XX, con el firme propósito de continuar escribiendo el libro “Si me permiten hablar... Testimonio de Domitila, una mujer de las minas de Bolivia”, que, a poco de ser publicado en México y traducido a varios idiomas, se convirtió en la obra más leída entre las feministas del más diverso pelaje.